Normativa de Cumplimiento Financiero para Empresas
Descubre las principales regulaciones que toda empresa debe cumplir en España, incluyendo normativas de transparencia, control interno, y gestión de riesgos.
Leer másTodo lo que necesitas saber sobre impuestos, declaraciones tributarias, y cumplimiento fiscal en España. Guía práctica para mantener tu negocio en regla con Hacienda.
La tributación en España no es complicada si la entiendes desde el principio. El problema es que muchos empresarios se lanzan a crear su negocio sin conocer sus obligaciones fiscales. Después, cuando llega la declaración de impuestos o una inspección de Hacienda, empiezan los dolores de cabeza.
Lo que te vamos a explicar aquí es simple: cuáles son los impuestos que debes pagar, cuándo tienes que hacerlo, y qué documentación necesitas mantener en orden. No es teoría aburrida — es información práctica que aplicarás desde el primer día de tu negocio.
El cumplimiento fiscal no es una carga opcional. Es tu responsabilidad legal como empresario, y además te protege de multas, sanciones y problemas más graves con la Administración.
Estas son las obligaciones tributarias más comunes para cualquier negocio en España.
Si trabajas como autónomo o tienes ingresos de actividades profesionales, debes declarar el IRPF. Se calcula sobre tus ganancias netas después de deducir gastos. El porcentaje varía entre 19% y 45% según tu nivel de ingresos.
Plazo: Declaración anual entre abril y junio.
El IVA es lo que cobras extra a tus clientes. En la mayoría de casos es 21%, aunque hay tipos reducidos de 10% y 4% para ciertos productos y servicios. Lo recaudas, lo declaras, y luego lo entregas a Hacienda.
Plazo: Declaración trimestral o mensual según tu volumen.
Si tu negocio es una Sociedad Limitada o Anónima, pagas este impuesto sobre los beneficios de la empresa. El tipo general es 25%, aunque hay reducciones para pymes. Se declara anualmente.
Plazo: Presentación entre febrero y marzo del año siguiente.
Si eres autónomo, necesitas darte de alta en el IAE. Es prácticamente obligatorio y el importe depende del tipo de actividad que realices. Es una cantidad fija que pagas una sola vez al año.
Plazo: Alta en el primer mes de actividad.
Cuando alguien te paga un trabajo, pueden retenerte un porcentaje (generalmente 15%) que después descuentan de tu IRPF. Lo mismo aplica si tienes empleados — debes retenerles parte de su sueldo.
Plazo: Ingreso en el mes siguiente al cobro.
Como autónomo, debes afiliarte y aportar cada mes (actualmente alrededor de 300). Las empresas también deben aportar un porcentaje de los sueldos de sus empleados. No es un impuesto pero es obligatorio.
Plazo: Pago mensual entre el 1 y el 20 de cada mes.
Como empresario, tienes responsabilidades que no puedes ignorar. Aquí están las más importantes:
Debes mantener un registro detallado de todos tus ingresos y gastos. Los comprobantes, facturas y justificantes deben guardarse durante 4 años. Si Hacienda te inspecciona y no tienes documentación, es problema serio.
Cada factura debe incluir: tu nombre y CIF, el del cliente, descripción del servicio, fecha, importe total con IVA desglosado, y datos de pago. Las facturas falsas o incompletas te causan multas.
No importa si recibiste 100 o 100.000 — todo debe declararse. Hacienda tiene acceso a tus movimientos bancarios, así que es prácticamente imposible ocultarlo. La evasión fiscal trae consecuencias legales graves.
Cada impuesto tiene su fecha límite. Si pagas tarde, acumulan intereses y recargos. Una declaración retrasada unos días puede costarte dinero extra que no esperabas. Marca las fechas en tu calendario.
Si tienes empleados, debes aportar a la Seguridad Social, retenerles impuestos, y mantener documentación de nóminas. Cada trabajador genera obligaciones fiscales adicionales que debes gestionar correctamente.
La planificación es clave. Aquí están los plazos más importantes del año fiscal español.
Si tu empresa es una SL o SA, tienes hasta finales de febrero para presentar la declaración anual. Debes incluir las cuentas anuales auditadas si superas ciertos umbrales.
Los autónomos y empleados declaran su IRPF entre febrero y marzo. Es la declaración anual de ingresos personales. Necesitarás todos tus justificantes y comprobantes de gastos deducibles.
Según tu volumen de negocio, presentas el IVA cada mes o cada trimestre. Los trimestres se cierran el 20 del mes siguiente (abril para Q1, julio para Q2, etc.). Recuerda: el IVA es dinero que recolectas pero que debe ir a Hacienda.
Como autónomo, pagas cada mes entre el 1 y el 20. Si tienes empleados, sus aportaciones van simultáneamente. No hay excusa para retrasos — es obligatorio sin excepciones.
A finales de año, revisa tu situación fiscal actual y planifica cómo minimizar impuestos legalmente en 2027. Es el momento ideal para estructurar decisiones financieras importantes que afectan tu tributación.
Los siguientes errores son los más comunes que cometemos los empresarios. Conocerlos te ayuda a no caer en la misma trampa:
Sin documentación, no puedes deducir gastos. Pierdes dinero porque pagas impuestos sobre ganancias que realmente no tuviste.
Si sacas dinero de tu cuenta de empresa sin documentarlo correctamente, Hacienda lo considera renta personal o dividendos no declarados. Mantén las cuentas separadas y claras.
Si no incluyes el IVA en tus facturas, aún así debes pagarlo a Hacienda. Encima, tus clientes te cuestionarán por qué sus facturas no tienen desglose fiscal correcto.
Los retrasos generan intereses, recargos y multas. Una semana de demora en una declaración trimestral de IVA puede costarte cientos de euros en sanciones.
Si cambias de forma jurídica, contratas empleados, o cierras una sucursal, debes comunicarlo a Hacienda. Los cambios sin documentar crean inconsistencias que luego son difíciles de explicar.
El cumplimiento fiscal no es una molestia — es la base sólida de un negocio que puede crecer sin miedo. Cuando tienes tus impuestos en orden, duermes tranquilo. No hay inspecciones sorpresa que te quiten el sueño, no hay multas inesperadas que coman tus ganancias.
Lo que te hemos compartido aquí es la información fundamental. Pero recuerda: cada negocio es diferente. Lo que funciona para un freelancer no es lo mismo que para una empresa con 10 empleados. Por eso, aunque entiendas estos conceptos, es inteligente contar con un asesor fiscal o contable que te ayude a estructurar todo según tu situación específica.
Empieza hoy. Organiza tus documentos, marca los plazos en tu calendario, y revisa tus obligaciones fiscales mensualmente. La disciplina ahora te ahorra dolores de cabeza después. Tu negocio lo merece, y tú también.
“La planificación fiscal no es evasión, es prudencia. Conocer tus obligaciones y cumplirlas puntualmente es la mejor inversión que puedes hacer en la estabilidad de tu negocio.”
Necesitas ayuda para estructurar tus obligaciones fiscales? Consulta con un profesional que entienda tu tipo específico de negocio.
Este artículo proporciona información educativa general sobre regulaciones fiscales y tributarias en España. No constituye asesoramiento fiscal, legal o profesional específico. Las leyes tributarias cambian frecuentemente y cada situación empresarial es única. Antes de tomar decisiones importantes sobre tu estructura fiscal, retenciones, o estrategias de cumplimiento, consulta siempre con un asesor fiscal cualificado, contador público o abogado especializado. La información aquí contenida se proporciona “tal cual” sin garantías de actualización o precisión completa. El autor no se responsabiliza por decisiones basadas únicamente en este contenido.